Construcciones

Hasta ahora hemos visto como conjugar verbos, utilizar adjetivos, etc. y sabemos hacer oraciones sencillas.

Pero aún hay muchísimas estructuras que no sabemos escribir, como por ejemplo “yo sé cocinar”, “nunca he montado a caballo” o “cuando estoy enfermo voy al médico”.

Todo esto se suele estudiar mediante lo que yo llamo construcciones del lenguaje, que no son más que una serie de patrones que nos indican de que manera hemos de utilizar las palabras, con qué partículas o con que forma verbal para expresar algo.

De hecho, si os fijais en algunas lecciones ya explicadas, como las partículas, se muestran algunas construcciones aunque no de manera explícita, como el último caso de la partícula か aquí.

A partir de ahora, que ya sabemos lo básico, intentaré poner una o dos construcciones a la semana o al menos una construcción y otra lección de algo, como adjetivos, partículas o incluso vocabulario.

Estas lecciones de construcciones estarán todas en su categoría correspondiente, además del índice como es habitual.

Y para empezar, aquí tenemos unas construcciones facilitas: V ましょう y Vませんか.

Introducción al japonés :: 日本語にようこそ!

bandera-japonesaLa lengua japonesa es un idioma completamente distinto al español, por lo que a la hora de estudiarlo hay que tener en cuenta de que no tiene nada que ver con el estudio de una lengua como el inglés o el francés.

La principal diferencia que salta a la vista, es el sistema de escritura japonés, compuesto de dos elementos básicos: los kanjis y los kanas.

Los kanjis son ideogramas, es decir, símbolos con un significado completo en sí mismo. Existen más de 20.000 kanjis, los diccionarios estándares no suelen registrar más de 7.000, pero sólo se usan unos 2.000 de manera habitual. Para complicar más las cosas, aparte de que un mismo kanji pueda tener varios significados, tiene generalmente 2 lecturas. La lectura onyomi o lectura china y la kunyomi o lectura japonesa. Esto es así porque el idioma japonés era un idioma hablado, y adoptaron los caracteres chinos para formalizar su escritura.

Vemos un ejemplo de esto con el kanji cuyo significado es poco y se lee shô en onyomi, y sukunai o sukoshi en kunyomi.

Además se pueden unir varios kanjis para formar un nuevo significado, como es el caso de la palabra niña, muchacha, chica, que se forma con los kanjis de pequeño+mujer (少女).

Los kanas son dos silabarios: Hiragana y Katakana. El hiragana puede definirse como los trazos redonditos, mientras que el katakana son los trazos cuadradotes. Ambos tienen los mismos caracteres con una misma lectura aunque diferente escritura. Estos silabarios se componen de 5 vocales (a i u e o, el orden varía respecto al nuestro) 40 sílabas y 1 única consonante suelta: la N. Además tienen más sílabas derivadas de las originales, que veremos en las siguientes lecciones.

¿Por qué son necesarios dos silabarios distintos, si luego se leen igual? Esa misma pregunta se podría hacer al español, si hacemos una analogía con las letras mayúsculas y minúsculas. ¿En qué se parece la escritura de una letra mayúscula a la misma letra minúscula (a,A)?. Generalmente en nada, y sin embargo las usamos sin problemas. Con los dos silabarios japoneses pasa lo mismo, solo que no se le da uso de mayúscula y minúscula, sino más bien, se podría hacer una distinción genérica con lo siguiente: El hiragana se usa para escribir palabras propiamente japonesas, y el katakana para palabras importadas de otros idiomas como el inglés. Además, el katakana también se suele usar a modo de cursiva (en los mangas por ejemplo) o para llamar la atención (como marcas o anuncios).

Existe otro tipo de escritura a tener en cuenta: el rômaji. Su nombre viene de la palabra ローマ字 (palabras romanas) y como podeis deducir, no es propiamente japonés, sino que se usa para escribir la fonética japonesa con nuestras letras occidentales. El sistema más extendido de romanización es el llamado sistema Hepburn, que se explicará a continuación.

Mirando el lado positivo (sí, hay uno), tenemos que la pronunciación es muy fácil para los hispanohablantes, ya que la mayoría de los fonemas son iguales a los nuestros.