Enmusubi Fuurin

En Saitama, en la pequeña localidad de Kawagoe, conocida como el pequeño Edo, se celebra como cada verano, del 7 de Julio al 9 de Septiembre, el Enmusubi Fuurin (縁結び風鈴). Y es que los fuurin (pequeños móviles de cristal) son uno de los símbolos del verano japonés.

A su vez, el enmusubi (literalmente enlazar destinos), es un acto que se hace para pedir por la buena relación de las parejas, o incluso para buscar una. Así que el ver parejitas está asegurado si vamos a este templo.

Por otro lado, Kawagoe es un pueblo que preserva muchos edificios antiguos, y tiene ese aire especial que no podemos encontrar en la gran ciudad. Mucha gente va a pasar el día vistiendo yukatas, los tradicionales kimonos de verano.

En el templo Hikawa de Kawagoe, podremos encontrar una gran cantidad de fuurin de todos los colores, adornados con un tanzaku (短冊), una tira de papel donde se escriben deseos al igual que en Tanabata. La mayoría de estos deseos, por no decir todos, estarán orientados a tener una buena vida en pareja.

Además, aquí podremos sacar nuestro omikuji, de una manera un tanto característica. Este omikuji no es más que un papel con nuestra buena o mala suerte en diferentes grados, y otras características relacionadas con diversos campos como la amistad, el trabajo, el dinero o el amor… como si fuese el horóscopo, pero que no depende de tu signo, sino de tu suerte al elegirlo en ese momento (o destino, como se quiera creer).

Esto se puede hacer en todos los templos sacando un número aleatorio que te indicará el cajón de donde coger el papel con tu fortuna (normalmente, entre unos 100 diferentes), pero en este templo lo que haces es pescar un pececito que lo contiene, y además te sirve de recuerdo (el mío lo tengo colgado en mi habitación)

Como curiosidad, este evento lo encontré gracias a un anime llamado Tsuki ga kirei (月が綺麗 – la luna es bonita) que se sitúa en la ciudad de Kawagoe. Lo gracioso es que este anime lo descubrí gracias a un interludio con un diálogo del mismo, en una canción de Shibuya (Moons).

Para que luego digan que ser friki no ayuda 😉

El barrio europeo de Kitano Ijinkan

Tras la bajada de las cataratas Nunobiki, el siguiente paso natural que tomar era la visita del barrio europeo de Kitano Ijinkan (北野異人館) puesto que está prácticamente al lado de la bajada de la montaña que acababa de visitar (a menos de 15 minutos de la estación de Shin-Kobe).

Nada más llegar a su calle principal, ya se ve que no te has equivocado de destino. Casas de todo tipo menos de aspecto japonés y un autobús al estilo europeo me dieron la bienvenida bajo una ligera lluvia (no llevaba ni paraguas).

En esta zona hay bastantes cuestas (recordemos que estamos al lado de la montaña aún), y en todas las subidas y bajadas podemos encontrarnos este tipo de casas, muy europeas, algunas rozando incluso el estilo victoriano, con amplios jardines y claramente para gente con un poco más de nivel adquisitivo que lo normal.

La verdad es que este es un distrito histórico de la épocas Meiji y Taisho, y el término ijinkan (異人館) se refiere a los extranjeros residiendo en Japón en estos periodos (hay otros distritos ijinkan en Hakodate y Nagasaki, pero no tan bien conservados debido a desastres naturales y guerras).

Me llamó la atención que algunas incluso estaban para alquilar y a su vez me pregunto quién viviría en un lugar así. Aunque claro, para un español como yo, este tipo de barrio no llama demasiado la atención viniendo de Europa, pero para los japoneses quizás despierte algún otro sentimiento.

De hecho mis amigos japoneses me recomendaban venir a este barrio y bueno, a mí tampoco me llamaba mucho la atención por motivos evidentes, pero como Kobe es una ciudad pequeñita, se puede visitar todo sin problemas de tiempo.

Así pues, tenemos la casa de Dinamarca, la de Inglaterra, la de Holanda… algunos centros de información turística, e incluso algún que otro lugar que hacía como casa abierta, a modo de museo donde se podía visitar el interior.

Como occidentales, ¿qué os parece que haya este tipo de barrio en una ciudad de Japón?

A mí me llamó la atención, pero sinceramente, aunque me alegro de haberlo visitado gracias a que no tuve problemas de tiempo, si hubiese algo que recortar de la visita a Kobe, sería esto sin duda alguna.

Koinobori 鯉のぼり

Como todos los años por estas fechas, debido por el día del niño celebrado el 5 de Mayo, en todo Japón se pueden encontrar estas carpas colgadas en cualquier vecindario, templo, etc.

En el shotengai o calle comercial de al lado de mi casa, no hay ni una ni dos ni tres, que es lo que se suele que ver, sino decenas de ellas. La imagen que forma, super colorida me gustaba bastante así que hoy escribo esto para compartirlo con vosotros (y así aprovecho que nunca había hecho ninguna foto decente de esto hasta ahora).

Koinobori (鯉のぼり) se refiere a las carpas que suben el río a contra corriente, y tienen como trasfondo la leyenda china de la carpa que nadó contra corriente una cascada para convertirse en un dragón.

En la actualidad, se le da el significado de fuerza y salud ante las dificultades de la vida (nadar contra corriente). Para leer más sobre esto recomiendo una de las magníficas entradas de Nora en este link.

Normalmente esta calle comercial está abarrotada de gente, así que para hacer la foto aproveché un día de trasnoche y me fui a eso de las 5:30 de la mañana, cuando la gente aún está volviendo a sus casas para hacer la foto.

Gracias a ello pude captar la luz de la mañana y poder usar un banquillo para hacer la foto desde un ángulo más elevado como se puede apreciar.

Y sí, el banquillo venía conmigo desde casa 😛

Las cataratas Nunobiki

Después de haber visto la grandiosa estatua del Tetsujin-28, decidí que sería bueno acercarme a mi siguiente punto de visita: las cataratas Nunobiki.

Es curioso como hago mucho más senderismo en Japón que en España. Ahora, al monte Takao (varias veces), Mitake, Nokogiri en Chiba, Hakusan en Ishikawa, Misen en Miyajima, e incluso el monte Fuji (más los que se me olvidan), añado a mi lista de montes paseados el que se encuentra en Kobe para visitar las cataratas Nunobiki.

Como siempre en estos casos, el viaje completo es lo mejor en sí, y el destino es solo una parte del viaje, no lo principal (y más teniendo en cuenta que, aunque estuviese lloviendo un poquito, el caudal de agua que me encontré era minúsculo en comparación con otras épocas.

El recorrido es super sencillo, se empieza desde la estación de Shin-Kobe y no lleva más de una hora en subir hasta la cascada y bajar de nuevo

Por el camino nos iremos encontrando elementos del Japón más rural, como son las típicas casas perdidas en mitad del monte, mucho más espaciosas que las que podemos ver en la ciudad. Con su diseño tradicional y su exceso de confianza. Y es que algo cosa que pienso a lo que me he acostumbrado es, que muchas casas del entorno rural no tienen seguridad ninguna. Ésta por ejemplo está ahí, abierta de manera que todo el mundo que pase se podría llevar algo, pero nadie lo hace.

Y me doy cuenta de que me he acostumbrado a esta situación porque me parece natural, pero que si me paro a pensarlo, en el extranjero sería algo impensable.

Otros elementos que suelen ser comunes subiendo una montaña son los mini templitos donde encontraremos grabados en piedra, figuras representando divinidades, budas, etc. con sus ofrendas y sus inciensos.

Además, si se sigue subiendo por este camino se llegaría a un punto mucho más alto desde donde se puede ver toda la ciudad. Eso sí, está bastante más lejos (aunque hay teleférico) y yo ya tenía reservada mi noche para el puerto y el barrio chino.

Aún así, aunque estuviese lloviendo, fue un buen momento para desconectar de la ciudad dando un paseo por el campo, antes de poder ir a la casa que alquilé a dejar la mochila (recuerda que llegué de buena mañana a la ciudad y aun no podía hacer checkin)

Pero el dejar la mochila tendría que esperar aún un rato, porque al bajar me iría al barrio europeo de Kitano Ijinkan, también muy cerquita de la estación de Shin-Kobe (realmente todo esta muy cerquita en Kobe, que es una ciudad bastante pequeña).

Pero Kitano Ijinkan quedará para la siguiente entrada.

Tetsujin 28

Este fin de año de 2017 fue uno de los peores que he pasado. No es que desde que haya venido a Japón no haya tenido festividades en solitario, sino que aparte de eso, esta vez le sumé que cogí la gripe. O como se llama aquí, la influenza (de tipo B para ser exactos).

Total, que me pasé desde el 27 de Diciembre hasta el 2 de Enero un pelín chungo, incluyendo 24 horas perdidas del primer día sin salir de la cama con 39 de fiebre (fieshhhta!)

Sin poder haber hecho nada en todas las vacaciones, era normal que estuviese harto de estar en casa. Así que en uno de estos ataques que me da, al igual que cuando me fui a Nagano, el día 4 de Enero cogí y reservé un bus nocturno que salía en 5 horas para Kobe, desde la nueva terminal de buses de Shinjuku. En esas 5 horas, reservé un airbnb (por probar, porque por la poca diferencia de precio, creo que merece más la pena un business hotel de toda la vida), y miré un poco qué podía ver en Kobe.

Así, sin más. Reservar el viaje por la tarde e irme por la noche, sin billete de vuelta, a más de 500 km. de distancia.

Mucha gente se queja de los autobuses nocturnos pero en mi opinión, son super útiles. Si eres capaz de aguantar la incomodidad y dormir un poco en él, estás viajando super barato (2,500 yen vs 14,000+ yen que cuesta el Shinkansen) además de no perder tiempo. No hace falta pasar la noche en ningún hotel (eso que te ahorras extra) y llegas al destino a primera hora de la mañana, perfecto para aprovechar el día. Un café y a correr.

Total, que muy a primera hora llegué. Serían eso así de las 8 de la mañana. Pero estaba todo planeado. Antes de que abriese nada, iría a ver la mega estatua del Testujin 28, o como mejor se conoce en Japón, 28-go (nijûhachi go). Al estar en una plaza al aire libre, no hace falta que esperar a que abra y como es lo único de Kobe que está un poco más retirado hacia el este pues así hago tiempo yendo y volviendo hasta que abra el resto de la ciudad.

Hay que ver que todo el mundo conoce el Gundam de Tokyo que está en Odaiba, pero poca gente conoce este Tetsujin-28. Es como el Mazinger de Tarragona…

En fin. Paseito por la ciudad para situarnos por la estación y alrededores, café y bollo del conbini y a montarnos en el tren dirección Shin Nagata. Perfecto. Sin gente.

Peeero al llegar después de dar algunas vueltas, me hablar uno de los vigilantes que estaban pululando por ahí, y quitando el choque del dialecto de Ôsaka para entenderlo bien (que no me lo esperaba, no sé por qué, si estaba en Ôsaka xD), me comenta que si me espero a las 10 a que abra el centro comercial de al lado, podría sacar la foto desde el segundo piso.

No os voy a mentir. Como podéis ver en estas últimas fotos, me esperé hasta que abriese.

Subí, tomé las fotos y me fui. De vuelta, ruta a ver la cascada de Nunobiki antes de dejar las cosas en el apartamento e irme a comer res de Kobe.

Pero ya si eso, otro día.

Nakano nevado

Hacía tiempo que no nevaba en Tōkyō como lo ha vuelto a hacer. La nieve caída la semana pasada consiguió recordarnos a muchos la que pudimos ver en 2014, aunque sin llegar a igualarla. Mucho menos la de 2013.

Y es que cuando llegué a Japón y me encontré que a las dos semanas cayó una nevada brutal, y al año siguiente lo mismo, ya me pensaba que cada año sería igual, pero no fue así.

Excepto contadas excepciones como el año pasado (2017), donde hubo una nevada rara y temprana en Noviembre, pero que no llegó a cuajar y luego no volvió a verse blanco, no he visto nevar de verdad de nuevo en Tōkyō. Y este año también pinta de quedar como anecdótico, aunque aún hoy, más de una semana después de la nevada, sigue quedando algo de nieve que sobrevive en la ciudad.

Porque hace un frío del carajo.

El caso es que no había visto la nieve nunca en mi barrio, el cual como ya sabréis tiene una estética que me encanta, y por ello lo he retratado en diversas ocasiones. Y ésta era la oportunidad perfecta para hacerlo.

Ese día era laborable pero, por la previsión de nieve y los riesgos de que los trenes se quedasen parados, muchos volvimos temprano a casa, lo que me permitió coger la cámara y hacer estas fotos que hoy os estoy enseñando.

Las fotos están todas hechas alrededor de mi casa. Si salgo y voy al sur, llego a la estación. Si voy al norte, llego al templo de Araiyakushi. Y en ese radio de no más de 200 o 300 metros están hechas todas las fotos.

Al principio, que salí aún de día hice algunas fotos de mi calle y del templo pero, al meterme en las callecillas pobladas de bares y estética de la era Shōwa vi que el verdadero potencial estaba en las fotos nocturnas (como casi siempre pienso últimamente), así que volví a casa, esperé una hora y salí de nuevo.

Nada más salir por tanta nieve que estaba cayendo, se me empaparon los guantes enseguida y tuve que quitármelos. Gran error. Acabé con las manos super doloridas y rojas, pero mereció la pena. Igualmente no se si habría sido incluso peor dejarme puesto los guantes empapados de agua helada…

La segunda vez que salí me metí dos veces en un conbini simplemente para agarrar con mis manos las latas de bebida calentitas, reponer el aliento un minuto, y volver a hacer fotos. Una táctica de guerrilla de pobre, que resultó bastante efectiva la verdad.

En fin, que así acabé con una ristra de fotos que he procesado de una manera más propia de mi nuevo proyecto taihaijapan que de este blog, porque aquí siempre presento fotos que parecen más de revista de viajes que otra cosa, pero que en mi opinión siento que últimamente carecen de personalidad.

Imagino que mi estilo y manera de ver el mundo va cambiando -a más oscuro-, y al final eso se refleja no solo en proyectos independientes, sino en todo lo que hago.

Hacía tiempo (como siempre) que no me pasaba por aquí, pero espero que hayáis disfrutado viendo estas fotos tanto como yo editándolas.

Colores de otoño en Gotokuji

Si pensabais que el único aliciente para visitar Gotokuji eran los maneki nekos, estáis muy equivocados. Yo hice coincidir mi visita con el periodo de kojo del momiji, la época en la que todas las hojas de los árboles están rojizas.

Cuando le enseñé las fotos de los gatitos a algunos japoneses dijeron algo así como «ah, por esto es muy popular entre extranjeros eh?«, cuando la verdad es que, el día que fui casi toda la gente que había era japonesa.

Y es que si algo tiene la belleza de este lugar, no es necesario venir de fuera para poder apreciarla

En fin, que como cada año en esta época, me gusta aprovechar y sacar algunas fotos a estas estampas. Y aunque cada vez saco menos fotos, nunca está de más tener un recuerdo de por qué estoy aquí.

Últimamente no ando demasiado inspirado a la hora de escribir (ni de escribir ni de nada), pero para que ello no se convierta en una excusa para no publicar fotos, os dejo con ellas directamente.

Manekinekos en el templo Gotokuji

El templo Gotokuji está situado en el distrito de Setagaya, en el suroeste de Tokyo, y es muy conocido por sus estatuas de maneki nekos (招き猫) o los gatos que invitan.

Estos gatos son los que se ven en anuncios como los de Mixta y al contrario de lo que mucha gente piensa, no son chinos, sino japoneses.

Se dice que traen buena suerte en forma de comida, dinero, beneficios y clientes y es por eso por lo que se puede ver en muchísimo de los negocios nipones debido a una creencia que tiene su origen en una leyenda del periodo Edo.

Y es que dice la leyenda que el sacerdote superior del templo tenía un gato que quería mucho. Un día, el señor feudal Ii Naotaka, un daimyō que sirvió bajo el shogunato Tokugawa, se encontraba a las afueras del templo y vio al gato, que parecía estar haciéndole señales con la pata levantada, como invitándole a entrar.

Naotaka, curioso, entró al templo y fue recibido por el sacerdote. Éste le ofreció te y un sermón mientras una fuerte tormenta eléctrica comenzó a caer fuera.

El daimyō, agradecido, donó sacos de arroz y tierras al que por entonces no era más que un pobre templo y, gracias a eso prosperó. En el futuro, además, este templo se convertiría en el cementerio de la familia Ii, cuyos miembros servirían con roles importantes en el shogunato Tokugawa.

Como en muchos otros templos, este también tiene una zona dedicada a cementerio, pero lo más interesante y lo que lo hace atractivo a las visitas a día de hoy, es principalmente su zona dedicada a estos gatos, que es lo que estáis viendo en todas estas fotos.

Incluso las tablillas ema que se utilizan para escribir deseos y peticiones, tienen motivo de gatos.

Sobre estos gatos, se suele decir también que dependiendo de qué pata levante, su propósito es atraer diferentes cosas. Los gatos que levantan la pata izquierda son más adecuados para los establecimientos de bebida y los que levantan la derecha para las tiendas.

Otra interpretación dice que los de la pata derecha es para el hogar y los de la izquierda para los negocios.

También he llegado a escuchar que cuando levantan la pata derecha atrae el dinero, y con la izquierda los clientes o las visitas. E incluso que cuando levanta ambas, protege el hogar o el local donde esté.

Sea lo que sea, creo que todos los gatos que vi en este templo, tenían la pata derecha levantada, y ninguno tenia en su mano derecha un koban (小判), la moneda antigua japonesa que se puede ver en muchas otras estatuillas, por lo que parece que no están muy relacionados con el dinero…

Llevaba unos 3 o 4 años queriendo visitar este templo, y al final entre una cosa y otra (para variar) nunca me acercaba, así que ya estoy contento por poderlo haber visto… y más en unas condiciones estupendas por aprovechar el kōyō, los colores del otoño japonés, que os mostraré con más detalles como eran en este templo en la siguiente entrada, para que ésta no se alargue tanto.

Shonan Monorail (湘南モノレール)

La semana pasada, ni corto ni perezoso (por una vez en la vida), me fui a hacer unas fotos como material para mi nuevo proyecto y ya que fui expresamente me dije a mí mismo… ¿por qué no documentar el sitio? Seguramente a muchos amantes de los trenes les guste saber de la existencia de este monorail al sur de Tokyo.

El monorail en cuestión son 6,6 km. de linea entre las estaciones de Ofuna y Shonan-Enoshima que se recorren en 15 minutos, en la ciudad de Kamakura, prefectura de Kanagawa al sur de Tokyo. Se puede llegar fácilmente en un solo tren desde la estación de Shinjuku mediante las líneas Shonan-Shinjuku o Saikyo.

Éste es el aspecto que presenta la susodicha estación de Shonan-Enoshima, desde la cual podemos acceder a la isla de Enoshima andando si es que hemos preferido venir por aquí en vez de por el Enoden desde Kamakura.

Esta línea, por motivos obvios debido a población y localización, no se puede comparar en números con el monorail de Tokyo ya que éste mueve  unos 80,000 clientes diarios con un coeficiente de operación de 86, contra los 14,000 clientes de la línea Shonan y su coeficiente de 97,3.

Sin embargo, tiene un encanto visual que no se puede negar, al estar sus trenes suspendido en el aire desde arriba y pasar tanto por paisajes naturales con montes, como por medio de ciudades (pueblos) situándose a pocos metros sobre la carretera, creando una imagen poco habitual.

Este es el aspecto que presenta la estación de Mejiro Yamashita (目白山下駅), justo la anterior (o la siguiente, depende de la dirección) a la de final de trayecto en su extremo sur. Como se puede ver, es bastante rural y además de poder ver un lugar donde los coches del monorail pasan a centímetros del suelo tras atravesar un túnel que parece sacado de una atracción para niños de un parque de atracciones, se aprecia el contraste de la infraestructura en un entorno completamente pueblerino de casitas bajas.

El trayecto desde una punta a otra vale 310 yenes (2,75€ a día de hoy), por lo que si sacamos el pase de un día (600 yenes) no solo estamos amortizando el trayecto de ida y vuelta, sino que podemos hacer libremente lo que yo ese día, subirnos y bajarnos lo que queramos en todas las estaciones para ver como afecta el monorail al entorno urbano, que es lo que más me interesaba a mí.

Una de las cosas que más me llamó la atención de cuando fui es que, en la mayoría de las estaciones tenían anunciado un anime nuevo con posters por todos sitios. El anime en cuestión era el de Just Because y resulta que está ambientado alrededor de esta localización, mostrando en varias escenas este monorail.

Para muestra, las imágenes que rodean este texto estaban tomadas en una de las estaciones más fotogénicas a mi parecer, la de Shonan-Fukasawa (湘南深沢駅). Pues fijaos en la siguiente escena:

Que conste que todas las fotos las tomé antes de ver el anime (si hubiese sido al revés, se convertiría en lo que se llama un viaje santo de peregrinación 聖地巡礼 – seichi junrei, que consiste en visitar las escenas que salen en tus animes favoritos). El caso es que si hubiese visto el anime antes de ir, podría haber tomado otras imágenes como ésta donde se veía el monte Fuji (aunque ni de coña se veía así ese día), que imagino que era alrededor de la estación de Fujimicho (富士見町駅 – literalmente, estación de la ciudad donde se ve el Fuji).

Como punto extra, si nos posicionamos correctamente, podemos ver el monorail con la estatua Kanon de 25 metros de altura de fondo en la estación de Ôfuna. Imagino que algún día iré para hacerle fotos expresamente a ella 🙂

Y por último pero no por ello menos importante, algunas vistas urbanas (las que más me gustan) que se pueden conseguir si andamos 5 minutos hacia el sur siguiendo los raíles (son raíles?) desde esta estación de origen en el norte.

Sí, me gusta subirme a lugares donde conseguir perspectivas altas y diferentes a las que toma todo el mundo.

¿Te gustan los trenes? ¿Te has montado alguna vez en algún monorail?

¡Déjame leer tus comentarios al respecto!

Higanbana

ヒガンバナ (higanbana) es el nombre con el que normalmente se refieren a la Lycoris radiata, la flor conocida vulgarmente como flor del infierno, o red spider lily en inglés. Una flor de la familia de las Amarilidáceas (para quien sepa de flores, yo no) nativa de Asia 🙂

Como florece en otoño, es normal en estas fechas que hayan eventos de visita a lugares donde predominan estas flores, al igual que hubo con las shibazakura al que fui cerca del Fuji.

A diferencia del infierno de viajito de 2013 cerca del lago Kawaguchi, esta vez, sabiendo que se pondría de gente hasta los topes, quedamos con unos amigos que nos recogerían en coche cerca de las 4 y poco de la mañana con el plan de ir hasta el lugar donde se exponían las flores para llegar en cuanto abriese, antes de que nadie llegase y volvernos a medio día, cuando la caravana se formase… en sentido contrario.

Poco antes de llegar al lugar, hicimos una mini parada donde pude hacer esta foto del sol saliendo por encima del pueblo.

En este lugar, no sé si por culpa del sueño, o porque simplemente soy torpe, se me cayó el 50mm. de la mano y las aspas del interior de la lente quedaron mirando para cuenca. Por ese motivo, solo veréis fotos hechas con el 70-200 o con el 16-35 en esta entrada…

Estas fotos, fueron tomadas en el 2014, hace ya tres años, pero el lugar y el evento siguen activos en esta época del año.

El lugar en cuestión es en el parque Manjushage, en la ciudad de Hidaka, prefectura de Saitama y, podéis ver más información en el sitio web de la ciudad (en japonés).

Más fácil es ver la localización en la información de las fotos e ir un día de estas fechas allí a primera hora. La primera foto la hice a las 6 de la mañana, así que ya sabéis que toca madrugar o comerse atascos enormes 🙂

Después de dar un paseo por el parque, al ir con dos cosplayers, aprovechamos para hacer algunas fotos los tres (que no muestro en esta entrada). No eran fotos necesariamente de cosplay, pero ya sabéis que a las modelos suelen gustarle que las retraten guapas siempre que puedan…

A la vuelta, sobre el medio día, tal y como esperábamos nos encontramos una fila enorme de coches intentando entrar en el aparcamiento del parque del que ya salíamos. La verdad, es que aparte del madrugón, el plan fue muy bueno.

A la vuelta, recuerdo que paramos en un bar de carretera, que no tiene nada que ver con los que hay en España. Este en concreto, para alimentar el estereotipo de Japón, era de sushi. Así que lo único que quedaba era volver a casa y echarse un rato a dormir de nuevo 🙂

Sinceramente, antes de venir a Japón, nunca había visto estas flores. ¿Y tú?

¿Qué te parecen? Déjame tu impresión en los comentarios 😉